miércoles, 27 de julio de 2011

Mini estanque de agua dulce I (La teoría)

La recogida de muestras para su posterior observación se convierte en un auténtico ritual para el aficionado a la microbiología de agua dulce. Cada uno va descubriendo sus propias fuentes de microorganismos  a las que recurre con frecuencia (riachuelos con aguas tranquilas, charcas de parques municipales, estanques de montaña, etc...), sin embargo no siempre es posible acudir con la regularidad que uno desearía. Si bien las salidas de muestreo son insustituibles, ¿a quien no le gustaría disponer de un pequeño estanque donde coger muestras frescas en cualquier momento?

Después de recoger un poco de información a través de la red hay algunas cosas muy básicas que hay que tener en cuenta a la hora de construir nuestro mini estanque:

Las plantas: Si pretendemos que nuestro ecosistema sea autónomo y no dependa de sistemas de bombeo y filtrado mecánico la teoría nos dice que será de vital importancia la elección de las plantas. Se distinguen 4 tipos de plantas acuáticas:

- Plantas de aguas profundas: Este tipo de plantas se sitúan en el fondo de los estanques y desarrollan hojas hasta la superficie de tal manera que impiden la incidencia directa de los rayos del sol en buena parte del agua, evitando la proliferación de algas. Ejemplo: Nenúfar.

- Plantas flotantes: Este tipo de plantas se desarrollan en la superficie del agua donde flotan gracias a sus hojas. Contribuyen a la eliminación del nitrógeno y del fósforo del agua. Ejemplo: Lenteja de agua.

- Oxigenadoras: Este tipo de plantas permanecen parcial o completamente sumergidas y absorben el dióxido de carbono y sales minerales evitando el desarrollo de las algas. Se recomienda una planta de este tipo por cada 0,3 metros cuadrados de superficie de agua. Ejemplo: Pino de agua.

- Plantas palustres o de ribera: Estas plantas se sitúan en los bordes de los estanques, charcas y rios, quedando cubiertas de 5 a 10 centímetros a partir de su base. Estas plantas reducen considerablemente la cantidad de radiación solar que incide en el agua evitando la proliferación de algunas algas. Ejemplo: Papiro.

En un ecosistema acuático equilibrado debería haber representantes de estos cuatro tipos de plantas, si bien para el tipo de estanque que vamos a montar y en función de la ubicación que le demos vamos a prescindir del grupo de plantas palustres.

El recipiente: El único condicionante es que tenga un cierto volumen que nos permita colocar las plantas acuáticas que hayamos escogido. Por ejemplo, si vamos a colocar nenúfares se recomienda que estos se coloquen a unos 40 centímetros de profundidad.

Peces: Inicialmente la intención es mantener el estanque sin habitantes vertebrados, sin embargo, en caso de proliferación desproporcionada de larvas de mosquito, se puede hacer necesaria su presencia. En este caso hay que tener en cuenta el volumen de agua disponible y la temperatura ambiental para escoger la especie mas adecuada. En volúmenes muy reducidos y climas sin temperaturas extremas podrían valer unos neones chinos, por ejemplo. 

Sistemas auxiliares: En principio la intención es prescindir tanto de sistemas de bombeo como de sistemas de filtrado. Cabe destacar que el principal objetivo es la proliferación de microfauna y, por tanto, los requisitos de ausencia de algas, limpieza del agua, etc..., deben ser distintos a los de un acuario o un estanque pensado para otros fines. En caso de desarrollo exagerado de algas, de malos olores, etc... se contemplaría esta opción.

A partir de aquí ya solo queda ponerse manos a la obra en la creación de nuestro particular "Mundo de Hydra"...

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